viernes, 13 de febrero de 2009

Siempre hacia delante...

Porque a veces tenemos problemas que nos parecen gigantes y en ocasiones pintamos rayas a simples gatos, haciéndolos parecer feroces tigres… ahí van unas líneas de ánimo.
La vida es como una serie de combates de boxeo. Te calzas los guantes, subes al ring y desde que suena la campana estas expuesto a los golpes del adversario. Hay golpes algo mas suaves al principio, buscando tantear, pero que duelen igualmente, dejando mella en nosotros. Cuando la campana vuelve a sonar volvemos a nuestra esquina y ahí están los nuestros, siempre animando y curando nuestras heridas para que sigamos adelante, un asalto más.
El combate sigue adelante y nos vamos resintiendo más debido a los golpes. Nuestra cara se hincha, tenemos un ojo cerrado y apenas nos queda aliento para seguir en pie… Pero la campana vuelve a sonar.
Hay asaltos duros, pueden partirte la nariz de un solo golpe o castigarte tanto el cuerpo que acabes vomitando sangre, pero aguantamos, sabemos que antes o después la campana volverá a sonar y nos devolverá a nuestra esquina, sabemos que antes o después podremos descansar.
En ocasiones nuestro oponente nos pega duro, nos hace caer y nos es imposible volvernos a levantar, pero sabemos que llegado el momento volveremos a subirnos al ring para volver a enfrentarnos a él con renovadas fuerzas y con la experiencia acumulada.
A veces aguantamos todos los asaltos, mostramos una voluntad de acero y volvemos a nuestro rincón a celebrarlo con los nuestros. O peleamos tan bien que conseguimos tumbar a nuestro adversario, lo llevamos contra las cuerdas y le damos tan duro que al día siguiente nuestras manos nos dolerán tanto que no podremos cerrarlas, pero finalmente besa la lona y no se levanta y es en esos momento cuando sentimos una sensación de superación personal indescriptible.

La gente de nuestro rincón nos anima a seguir, pero somos nosotros quienes peleamos contra nuestro adversario, contra nuestros problemas. Si nosotros no somos capaces de subirnos al cuadrilátero y, cuanto menos, encarar nuestros miedos, nadie lo hará. Somos nosotros los que debemos soportar los golpes y ganar con nuestro esfuerzo nuestras victorias, nuestros sueños e ilusiones. Mil veces seremos tumbados, pero con determinación y fe en uno mismo nos levantaremos mil y una.
No digo que sea fácil, pero tampoco lo son muchas otras cosas. Y mientras no confiemos en nosotros mismos y tengamos el valor de salir a dar lo mejor de nosotros, seguiremos peleando contra gigantes y saldremos a pelear con la batalla perdida de antemano.
Solo me queda recordar una de mis frases preferidas y es que “no importa la fuerte que golpeas, sino lo fuerte que puedan golpearte y lo que avances mientras aguantas”.
Mucho ánimo en los combates de la vida y hasta nuestro próximo encuentro!

2 comentarios:

  1. Graaaaaaan actualización. Efectivamente, el simil de la vida con el boxeo te ha quedado muy bien, y es totalmente cierto.

    Siempre de cara y...... que vengan!!

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  2. me gusta la reflexion hecha al final... la de k somos nosotros mismos los k tenemos k dar la cara, y muy bueno todo el simil, si señoor!!!

    Vaya artistas ke tengo en mi lado del cuadrilatero!! ke privilegios!! jejej! ;)

    -Dra!!-

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